Lo que sucede cuando las cámaras se apagan.
Soy amiga de una trabajadora sexual virtual. De varias en realidad.
Hoy elijo poner en palabras la experiencia de un día común en su vida, de forma anónima a pedido de ella.
Los días en la vida de una trabajadora sexual virtual son siempre distintos, pero N. afirma que la mayoría son muy divertidos. Sostiene que el costado negativo es que casi siempre empiezan temprano y terminan tarde, por lo cual le suele costar mantener un horario regular de descanso, o al menos una rutina convencional.
Se despierta siempre rodeada de sus gatos, desayuna y se da una ducha. Es hora de elegir el vestuario del día, ¿lencería o cosplay? ¿Usará lentes de contacto parciales, escleras o nada? ¿Qué maquillaje acompañará el outfit? Revisa lo que tiene a disposición. Como buena maquilladora profesional su valija de productos es impresionante, las botellas de sérums y compactos de pigmentos brillantes se pelean por ver cuál asoma primero. Si es necesaria una peluca la airea, cepilla, peina y la deja lista para usar. Elegir zapatos, accesorios y probar que el conjunto quede armónico es fundamental. Pinterst le suele funcionar como fuente de inspiración si se siente especialmente creativa y quiere armar un look de hadita del bosque, como le gusta llamarse a sí misma.
Siguiente paso: armar la puesta en escena. Encender las luces o probar la luz natural del día, posicionar la cámara y elegir el plano. N. debe ser siempre el centro de atención, por lo cual el fondo debe ser cuidado y no opacar su imagen. Es importante tener una botella de agua y un snack a mano, los frutos secos y la fruta fresca son sus opciones preferidas porque son rápidas de consumir y no hay riesgo de ensuciar la escena. También es fácil conseguir barritas veganas, suele comprarlas por caja en su dietética de confianza. Una vez que la cámara está encendida su atención está puesta por completo en su público, nada la distrae. Pueden pasar 3, 5, 8 horas, pero cada ruido será ignorado con una una sonrisa que admite es ensayada.
En ocasiones puede estar toda la tarde conectada y sale justo a tiempo para entrar a sus clases de la facultad alrededor de las 18hs. En más de una opotunidad tuvo que asistir a clase con el maquillaje tal como estaba, pero dice que no le importa que la miren porque hacer cosplay desde chica la preparó para eso. Una vez terminadas las clases corre a ver qué almacén quedó abierto y hace algunas compras, pero suele pedir mucho delivery. Al volver a su espacio juega con sus gatos y se dispone a preparar la cena. Si tiene agendados más compromisos virtuales vuelve al ritual de la mañana y selecciona otra vez un atuendo completo y ajusta maquillaje, luces y escena nuevamente; caso contrario se dispone a cumplir con sus tareas universitarias.
Finalmente llegó la noche y con ella, el cierre del día laboral. Es momento de sacarse el maquillaje, darse otra ducha, guardar las cámaras, los trípodes y las luces porque mañana se vuelve a empezar.
Gracias N. por permitirme pasar el día con vos y ver con otros ojos tu mundo.