Pasar de la herramienta al vínculo genuino con Berlín. Santiago abrió su corazón en los estudios de UNLP TV.
Cómo es vivir con una discapacidad visual, los desafíos de moverse por la ciudad y el vínculo inseparable entre Santiago Delgado y Berlín, el único perro guía de La Plata.
En diálogo con Contame, programa de UNLP TV, Santiago Delgado conversó con Verónica Urriolabeitia sobre su experiencia como persona ciega, la importancia de la autonomía y el papel fundamental que cumple Berlín, su perro guía, en la vida cotidiana.
Santiago tiene glaucoma y una reducción progresiva de la visión que comenzó a los seis años como consecuencia de cataratas. Se define a sí mismo como una persona ciega y remarca la importancia de hablar desde la identidad y no desde la carencia. “Es necesario hablar desde la definición y no desde lo que te falta”, sostuvo durante la entrevista.
Hace cuatro años comparte su vida con Berlín, que llegó gracias a la articulación del Club de Leones de Los Hornos con la Escuela de Perros Guía Argentinos, la única institución de este tipo en América Latina. Actualmente, Berlín es el único perro guía en actividad en la ciudad de La Plata.
Sin embargo, esta singularidad también le ha generado dificultades. Santiago relató que en más de una ocasión le negaron el ingreso a locales gastronómicos, pese a que el acceso de perros guía está garantizado por ley. “Es un perro guía, no una mascota. Está para facilitarnos el traslado”, explicó.
También señaló que desplazarse únicamente con bastón le resulta más estresante debido a la cantidad de obstáculos presentes en el espacio público. En cambio, Berlín le permite moverse con mayor seguridad e independencia, marcándole desniveles, escalones, interrupciones en el camino y cruces de calles. “Lo tengo hace cuatro años y me cambió la vida. Yo me muevo con él como me movía antes de perder la vista”, expresó.
Más allá de la asistencia que le brinda en sus desplazamientos, Santiago destacó el profundo vínculo afectivo que construyó con su compañero. “Me ha tocado pasar momentos tristes y él viene, me apoya el hocico en la rodilla y le hago mimos”, contó.
Los perros guía suelen jubilarse luego de siete años de servicio. Cuando llegue ese momento, Santiago asegura que Berlín seguirá formando parte de su familia. Aunque reciba un nuevo compañero para acompañarlo en sus recorridos, tiene claro que no se separará de quien, durante años, fue sus ojos en el mundo.
Por Ludmila Franco (Estudiante FPyCS – UNLP / Programa de prácticas en el portal Medios UNLP)
Nota original en https://medios.unlp.edu.ar/la-historia-de-santiago-y-berlin-el-unico-perro-guia-de-la-plata/